En su ensayo «César Dávila Andrade: el dolor más antiguo de la tierra», Diego Araujo reflexiona, apenas un mes después del suicidio de aquel, sobre la obra del poeta y concluye: «Esta polaridad entre la sed cada vez más agobiante de lo Perfecto y la proporcionalmente mayor imposibilidad de satisfacerla, es la esencia de la angustia en la obra de Dávila». Este ensayo fechado el 3 de junio de 1967, tan estremecedor como brillante, está incluido en la reciente publicación de la Academia Ecuatoriana de la Lengua César Dávila Andrade: antología e interpretación, que fuera presentada en el XVII Congreso de las Asociación de Academias de la Lengua Española, ASALE.












