Los tiempos hostiles que atravesamos como humanidad, han despertado una necesidad de volver a la raíz, reivindicar el conocimiento ancestral y cuestionar los lugares a los que nos
ha llevado la explotación desmedida de los recursos naturales.
Hemos sido testigos de ese llamado urgente a cuidar todo aquello que parece ilimitado pero que cada vez es más escaso. En esa búsqueda, hemos recurrido al pasado para entender nuestra relación con eso que nos rodea y desde allí, poder establecer un diálogo entre el pasado, el presente y la idea incierta del futuro.
El EP debut de la agrupación ecuatoriana Cruzloma, se consolida en seis canciones, con un espíritu de promover ritmos tradicionales en medios contemporáneos que han generado un proceso auto descubrimiento donde rinden homenaje a los pueblos originarios de la selva ecuatoriana y a la riqueza de la música ceremonial, cuya base es el bambuco, proveniente de Esmeraldas en la costa norte del país, así como la bomba del chota, en la provincia de Imbabura, o el san juanito. Además, suenan también plegarias sagradas de la nación Shuar, llamadas Ujaj y Anets, que corresponden ceremonias como la toma de ayahuasca o de la tzan tza, todo esto en una mixtura que contempla la electrónica, el global bass y el dembow.
Este viernes 24 de mayo de 2024 se estrenará el disco en plataformas, y dan inicio a su gira en Cotacachi, Cuenca y Baños de Agua Santa, invitando a un viaje entre el misticismo, la selva y la pista de
baile en la exploración de identidad musical tanto contemporánea como futurista. El disco fue masterizado por el artista Nicola Cruz y el arte de la imagen fue desarrollado por el artista ecuatoriano Apitatán.
Hace pocos días en mayo, Cruzloma represento a Ecuador en el evento BIME, un encuentro internacional de Industria Musical que se celebra desde 2013 en Bilbao (País Vasco) y, desde 2022, también en Bogotá (Colombia).
Cruzloma empezó en el 2014 como un colectivo formado por varios artistas con la intención de explorar posibilidades sonoras de amalgamar la música tradicional con ritmos electrónicos contemporáneos. Sin embargo, después de varios años, en 2018 Felipe Romo y Sergio Castro deciden consolidar el proyecto como un dúo, como una búsqueda de identidad como mestizos. Son parte de ZZK records, el sello que tiene a su cargo diferentes músicos latinoamericanos.



