En el segundo piso del Centro Cultural Metropolitano, en el Centro Histórico de Quito, se ubica el ‘Fondo Antiguo Luciano Andrade Marín’, que forma parte de la biblioteca Federico González Suárez.
En este espacio se puede leer a Cicerón en francés, y también encontrar una edición de Julio Verne en su idioma original, además de cinco ediciones de El Quijote la Mancha. Atesora hojas sueltas o panfletos, que contienen información sobre sucesos ocurridos en Quito y el país, y que conllevan una notación histórica importante.
Gustavo Salazar Calle, responsable del Fondo Antiguo Luciano Andrade Marín, señaló que el objetivo de crear este fondo fue el de compilar en una sola sala libros impresos entre 1950 hacia atrás. “Aquí el libro más antiguo es de 1523, es decir que el año pasado cumplió 500 años”, el libro está escrito en latín y de acuerdo a un especialista se trata de un tratado de medicina y filosofía. “Es un libro misceláneo, lo que nos lleva a concluir que de ensayos”.
“La lengua no es algo petrificado, está en transformación y existen muchísimas palabras que el lector contemporáneo tiene dificultad para abordarlas al leer autores clásicos, los anotadores son estos personajes curiosos que leen una obra y consideran que pueden ayudar a orientar una lectura para que no haya dudas con respecto al uso de las palabras, el contexto histórico y lingüístico. Esas anotaciones son muy deliciosas y se comprende que son para el mundo moderno”.
Los anotadores
Una de las particularidades que tiene el fondo antiguo son los libros que cuentan con anotadores, como Clemencín, o Francisco Rico. Las notas sirven para refrescar el idioma, pues algunas obras fueron escritas hace cientos de años, y el español ha cambiado con el tiempo, el papel de estas personas es actualizar ciertas palabras para su fácil comprensión.
‘Hojas sueltas’
Las ‘hojas sueltas’ y la folletería eran el mecanismo por el que se transmitían las noticias, aparte de los periódicos, que se hacían para exponer las discrepancias que tenían ciertas personas con el gobierno, con una situación, o con otro escritor, se armaban grandes polémicas.
En el Fondo Antiguo usted podrá encontrar estas ‘hojas sueltas’, las que han sido encuadernadas. Existe un tomo que contiene 246 de estos documentos; uno de estos da cuenta de un atentado contra un hijo de Juan José Flores, y fue impreso en 1853 y dice que una noche mientras transitaba por el Palacio Arzobispal recibió un garrotazo en la cabeza, afortunadamente el ala ancha de su sombrero lo protegió y evitó su muerte, el individuo logró reponerse se puso en carrera y escapó. El agresor se quedó con el sombrero como un trofeo.
El fondo cuenta con computadoras que gracias a los motores de búsqueda permite encontrar documentos y libros que interesen al lector o investigador.
Quienes deseen conocer este espacio pueden acercarse al segundo piso del Centro Cultural Metropolitano de lunes a viernes de 08h00 a 16h30, con un receso a las 13h00 a 13h30. La entrada es gratuita.



