Venezuela, lo sabemos bien, se transformó en el siglo XXI un exportador de migrantes, cuando antes era al revés: recibía a ciudadanos de muchos países, incluso europeos, que buscaban un lugar estable y próspero para vivir. Mostrar ese proceso fue el objetivo de la escritora guayaquileña Mariasol Pons y su novela ‘El asesino del tronco’.
Si la escritora Siddhartha Mata (por citar a uno de los autores que tocan el tema) retrató la migración venezolana generada por el chavismo en su novela ‘Un país que huye: migrantes’, Mariasol Pons amplía la visión y la época e invierte la perspectiva.
En ‘El asesino del tronco’, Pons cuenta la historia de una familia ecuatoriana que en 1977 decide emigrar a Caracas, hecha raíces y termina presenciando la transformación de Venezuela.
Los protagonistas son el ‘Chino’ Solana, su esposa Rosa y su hijo Patricio. El relato los muestra asumiendo de diferente manera su condición de migrantes. Mientras ellos logran encajar y avanzar, ella no deja de sentirse una extranjera. Todos tienen penas y alegrías, pero Rosa no sabe cómo sacarse al Ecuador del corazón.
El relato muestra la vida de los Solano y cómo les va afectando el proceso político de Venezuela, que se va colando fatalmente en la cotidianidad. Además, Mariasol Pons hecha mano de las entrañables telenovelas venezolanas, que desfilan en ‘El asesino del tronco’ como termómetro y también reflejo de la conciencia colectiva.



