Este libro propone visibilizar las complejas relaciones entre nociones modernas y contemporáneas del arte en la década de 1990 en Ecuador, a través de algunos procesos y coyunturas que permiten evidenciar cómo la construcción de ese antagonismo fue determinante para la constitución de una idea de arte contemporáneo. Entendemos que las rupturas artísticas y teóricas con las ideas modernistas, permitieron posicionar al arte posmoderno y contemporáneo y expandir los lenguajes y medios artísticos a escala global. Las contribuciones de este libro indagan en las maneras en que los artistas respondieron a su contexto; marcado por la crisis y la resistencia de los movimientos sociales al neoliberalismo; así como pos las discusiones locales y globales del campo artístico.















