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Quito alberga a la mayoría de dormideros de cóndores andinos

Cada 7 de julio es el Día Nacional del Cóndor, se lo celebra desde hace 28 años. El objetivo es que los habitantes de Quito y el Ecuador pongan más atención sobre la situación de esta ave una de las más grandes del mundo y que se encuentra en peligro de extinción.

Solo 150 de estas aves habitaban en Ecuador, según el censo realizado en 2018. Martín Bustamante, director del Quito Zoo, señala que por ahora no se conoce la cifra real por cuanto han existido algunas muertes de cóndores. “Este año, en enero, tuvimos que lamentar la pérdida de un cóndor hembra víctima de la cacería”, indica Martín.

La gente debe entender la conexión que existe entre el páramo, el cóndor y el agua. El páramo es el hábitat del cóndor y, además, el reservorio natural del agua, y el cóndor es el primer cuidador del agua, entonces es necesario cuidar este ecosistema.

Tener un día para el Cóndor es una forma de llamar la atención respecto a esta ave y al páramo en general. “Es un ave carroñera y esta característica le ubica en una posición muy especial: es quien hace la tarea de limpieza, de cuidar la salud del ecosistema donde se desarrollan».

El Ecuador depende de los páramos. Son la mayor fuente de agua, aún para las poblaciones más alejadas es importante asegurarlo como un sistema integro, y de eso se encargan los cóndores. “Al limpiarlos de carroña y animales muertos, asegura que estén limpios, sanos y en realidad como consecuencia de ello el agua, también”.

En Quito se concentra gran parte de los dormideros de las poblaciones de los 150 cóndores que existen en el país. El Distrito Metropolitano de Quito se convierte en un territorio prioritario en su defensa una zona, de protección para el cóndor.

El experto recalca que debemos buscar nuevas formas de encontrarnos con esta ave, romper la forma en que sentimos al cóndor, no solo verlo en el escudo nacional o en la camiseta de las selecciones del Ecuador, sino saber que lo que hace en el territorio, nos ayuda a tener un ecosistema saludable.

“Las ciudades nos alejan de la naturaleza. Tener un distrito con paisajes tan hermosos como el Pichincha y el Atacazo debería hacernos reflexionar: debemos salir más, regresar a la naturaleza, a los ríos, a los páramos a vivir la rica biodiversidad que tiene Quito”, dice.

El cóndor andino se encuentra entre las especies más respetadas en América del Sur: en varios países es su ave emblemática. Hoy por hoy enfrenta varias amenazas como son: cambios de hábitat, infraestructura, cacería ilegal, intoxicación por plomo, envenenamiento, competencia con perros domésticos y asilvestrados, falta de alimento, uso en rituales y artesanías folclóricas, atropellamientos, turismo no regulado, entre otras.

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