Cinco mingas de reforestación se han realizado este año en distintos barrios del norte de la ciudad. En Santa Isabel y Algarrobos, en San Antonio de Pichincha; Mastodontes, en Carcelén y San Rafael de Alugullá, en Pomasqui, se sembraron 1.441 árboles. Vecinas y vecinos, junto a el Municipio de Quito, pusieron manos a la tierra para devolverle el verde a sus comunidades.
En total, más de 420 personas participaron en estas jornadas. Entre hoyos, abono, hidrogel, siembra y riego, se plantaron cientos de árboles que pronto darán sombra, aire limpio y vida a estos espacios que hoy enfrentan los efectos del crecimiento urbano y la pérdida de cobertura vegetal.
Reforestar no es solo sembrar árboles, es cuidar el entorno, recuperar zonas degradadas y hacer frente al cambio climático desde el barrio. Estas mingas también fortalecen la organización comunitaria y demuestran que el compromiso ambiental empieza por casa.
Entre las especies sembradas se encuentran nísperos, guabas, capulí, algarrobo, arrayán; se trata de árboles nativos, que se encuentran adaptados al piso climático, lo que garantiza su crecimiento y aporte al cuidado ambiental.
La reforestación se realizó en las quebradas Colorada, Almeida y Alugullá. Las mingas iniciaron en febrero de este año y se desarrollarán durante el año 2025.



