Rodrigo Salazar ha recorrido el mundo, como cualquier turista. Y, como cualquier turista, lo ha hecho con una cámara al hombro, disparando, disparando. Pero hay algo que a Rodrigo le hace diferente: su sensibilidad. Ese no sé qué para captar aquello que el común pasa por alto (quizás porque no sirve para reseñar un viaje y, al regreso, enseñar la postal a los amigos). A Rodrigo, en su amplio periplo por el tiempo y las más variadas geografías, le cautivaron los rostros, las miradas. Y, por tanto, los enigmas que esconden, a veces apenas vislumbrables, a veces indescifrables. Este libro, pues, es un amplio, imaginativo, rico viaje por el ser humano en el cual el lector, página a página, se encuentra con la infinita gama de sorpresas que hay detrás de cada alma niña, joven, vieja.









