En Medardo Ángel Silva vida y obra se iluminan recíprocamente. Transcurrido un siglo desde su muerte, para el lector contemporáneo esta obra resulta invalorable para comprender mejor su poesía y su prosa, conocer su vida, el mundo que le tocó vivir, sus grandes pasiones, los oficios que desempeño, sus triunfos y derrotas, sus lecturas, sus amores y desamores, sus soledades, sus frustraciones por su condición de mulato y pobre en un mundo de glamour y frivolidad, que lo atraía y lo rechazaba, a la vez. Fue un observador de su tiempo, desprendido y lúcido, pero siempre apasionado.










